¿Quién tiene más derechos?



El odio genera odio y en el vídeo de más abajo se aprecia este hecho sin ningún género de duda.

La dinámica de obtención de derechos no, como decíamos ayer, por usos y costumbres, razón o el bien común, si no por intereses de una parte y otorgados por las maniobras de entidades de presión ajenas a los Gobiernos, al final la fragmentación es inevitable y podemos ver en el vídeo cómo se genera una división, con cierta virulencia, entre foráneas y autóctonas.


Ya tenemos el odio y la fragmentación entre hombres y mujeres, ahora surge entre foráneas y autóctonas y cuando las foráneas hayan hecho "valer sus derechos" ante la "opresión" de las autóctonas entonces surgirá la interracial, o cualquier otra variedad que pueda generar el odio.

Sin embargo el odio tiene un poder aglutinante, y todas las subespecies que se van creando confluyen en un punto común cuando se trata del origen hacia el que se dirige en primera instancia.

Dios Creador es amor, es el AMOR, y todas sus criaturas le debemos amor y por ese amor al Creador también a todas las criaturas de su creación, sin excepciones por el propio ser de la criatura o por las condiciones adquiridas por la criatura.

Por el contrario el odio, generado por el pecado, se vierte sobre las criaturas, que es lo que hemos podido observar en este vídeo o en el que se publicó ayer en mi nombre o en tantos otros, pero cuando se trata del Creador es cuando todas las fuerzas creadas bajo el signo del odio confluyen, se ponen de acuerdo y se producen todas las barbaridades que van ganando terreno en la mentalidad colectiva como el aborto, la destrucción de la familia, la educación ideologizada, el destino de recursos que no favorecen en nada a la sociedad, cambios de sexo, subvenciones a ONGs de inutilidad probada, estudios fraudulentos pagados a doblón, la ideología de género ... para qué seguir, todo lo que implica la desnaturalización de la Creación, ... y lo que llegará, la eutanasia ya a las puertas por ejemplo.

Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial (Mateo 5, 43 )

Difícil mandamiento, pero es la única salida. Si el odio se une contra el Amor, hagamos que el amor, nuestro pequeñito amor, que se despista a la mínima, se una para vencer al odio que nos invade.

Fermín Uriz

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