La figura de Mauricio de Sivatte y de Bobadilla se nos presenta olvidada por algunos y calumniada o difamada por otros. Esto ha hecho que, a pesar del tiempo, no se le haya reconocido políticamente y todavía no tenga el lugar histórico que se merece, no ya solo dentro de la historia del Carlismo del siglo XX, sino dentro del contexto social de Cataluña. Puede decirse que Mauricio de Sivatte ha sido la bestia negra para muchos y que su nombre es mejor no mencionarlo para no provocar enfrentamientos innecesarios. Aún hoy en día. Aunque muchos de sus seguidores ya no sigan con vida y que el núcleo duro de RENACE no exista, si nombre sigue siendo un tabú para algunos. Sobre él llegó a decir Jesús Fuentes Pedellín que “Sivatte es el mismísimo diablo”.
Mauricio de Sivatte nació en Arenys de Mar el 1 de agosto de 1901. Era hijo de Manuel de Sivatte Llopart y de Margarita de Bobadilla y Martínez de Arizala. Por línea materna era familia con Manuel de Llanza y Pignatelli de Aragón, duque de Solferino; y de Bartolomé Zayas y Borrás, marqués de Zayas. Y primo de Francisco de Alos y de Dou, hijo del os marqueses de Dou, y asesinado en 1936. Sus abuelos eran Mauricio de Bobadilla y Escrivá de Romaní y María de la Concepción Martínez de Arizala y de Sabater.
Su padre, Manuel de Sivatte y Llopart, nació en Barcelona en 1865, estudió en Feldkirch (Austria) durante el verano de 1880 con el motivo de estudiar lenguas extranjeras. De regreso estudió derecho en Madrid. Desempeñó cargos principales en el Carlismo catalán. Fue Presidente del Círculo Tradicionalista de Barcelona y perteneció a la Junta Regional de Cataluña y Provincial de Barcelona, mereciendo la absoluta confianza de todos, incluido la de Carlos VII. Colaboró en el levantamiento de 1900, consiguiendo un empréstito. Al fracasar tuvo que huir a Francia.
Manuel de Sivatte fue uno
de los fundadores de la Sociedad Anónima Fomento de la Prensa Tradicionalista,
órgano rector de El Correo Catalán. Los
fundadores y primeros accionistas eran Manuel de Llanza y Pignatelli de Aragón,
Duque de Solferino y cuñado de Manuel de Sivatte; Tomás de Aquino Boada y
Borrell; Ramón Enrich y Albareda; Joaquín Gelabert Cuyás; Jaime Arbós Bigorra y
Manuel de Sivatte y Llopart. Se suscribió un capital social de 500.000 pesetas,
repartidas en acciones de 500 pesetas cada una. El primer consejo de
administración queda formado por Manuel de Llanza como Presidente; Tomás de
Aquino Boada como vicepresidente; Jaime Arbós como secretario; Manuel de
Sivatte, Ramón Enrich, Joaquín Gelabert como vocales. Una de las primeras
decisiones del nuevo accionariado fue nombrar a Miguel Junyent Rovira -abuelo
de Miguel Roca i Junyent- como director de El Correo Catalán.
Carlos VII le concedió, el 6 de enero de 1899, el título de Marqués de
Vallbona, para él y sus sucesores. El Matrimonio Sivatte-Bobadilla tuvieron
cinco hijos: Mauricio, Jaime, Margarita, Isabel, María del Carmen, María
Teresa. En 1907 contrajo segundas nupcias con María Isabel del Valle de
Lersundi, hija de Modesto Lorenzo Valle Iznaga María Isabel de Lersundi y
Blanco, condesa de Lersundi.
Al morir Margarita de
Bobadilla y Martínez de Arizala, cuando sólo contaba cuatro años, sus cuidados
fueron asumidos por su abuela, Mercedes Llopart, la cual lo cuidó hasta su
muerte. Ocurrida en Barcelona el 12 de enero de 1914. Se licenció en derecho
por la Universidad de Barcelona en 1923. El 15 de agosto de 1924 se casó con
Asunción Algueró de Ugarriza. Del matrimonio nacieron trece hijos: Manuel,
Conchita, Margarita, Asunción, Mercedes (fallecida poco después de nacer),
Mercedes, Mauricio, Mari Blanca, Carlos, Jaime, Antonio, Rafael y Montserrat.
Antes de formar parte
activa del Carlismo perteneció a la Lliga Regionalista de Cambó. Juan Correa
destaca su personalidad al comentar que “era una figura destacadísima dentro de
nuestro campo, habiéndose distinguido por su actuación fecunda, como
vicepresidente del Círculo Tradicionalista de Barcelona y otros cargos
políticos en los que siempre había puesto a prueba su espíritu de sacrificio,
nunca desmentido, su talento organizador, y, por encima de todo, su entusiasmo,
su tenacidad, constancia y su amor al Ideal, haciendo honor a sus ilustres
apellidos que, en la historia del tradicionalismo gozan de altísimo prestigio y
tienen grandísimo relieve”.
Durante la II República
fue un miembro destacado del Carlismo catalán. Fundador del semanario Reacción.
En las elecciones del 20 de 1932 se presentó bajo la candidatura de la Derecha
de Cataluña, la cual no obtuvo el suficiente respaldo popular. En 1933 fue
nombrado jefe Regional de Cataluña. Presiones contrarias a su nombramiento
provocaron que, en 1934 fuera destituido, siendo nombrado Lorenzo María Alier
Cassi nuevo Jefe Regional. A pesar de su destitución, permaneció como subjefe
regional de Cataluña. Tras la dimisión de Alier, enero 1936, Sivatte recomendó
a Tomás Caylá Grau como nuevo Jefe Regional, siendo ratificado este cargo por
real decreto de Alfonso Carlos I, el 7 de mayo de 1936.
Dos meses antes de
estallar la guerra civil estaba al corriente de lo que pasaría. Hizo los
preparativos necesarios para que su familia pudiera huir si el alzamiento
fracasaba. Quince días después de haberse declarado la guerra civil, huyó con
pasaporte polaco, en barco, rumbo a Marsella. De ahí regresó a España, por el
norte, estableciéndose en San Sebastián.
Antes de su huida acomodó
a su familia en un piso de la calle Rec Condal, de barrio de San Andrés de
Barcelona. Había alquilado el piso bajo nombre falso. Utilizó los apellidos de
una criada, Morcillo Ruiz, que vivía con ellos en la Torre Baró. Los días
fueron pasando y la ciada hizo amistad con un albañil que vivía encima de
ellos. Por un descuido le confesó que la familia no se llamaba así, sino
Sivatte. Aquello hizo que una patrulla de control visitara la casa. Advertidos
del peligro huyeron. El mayor, Manuel, estaba en la vivienda de la portera para
entregarle las llaves del piso, cuando llegaron los patrulleros. Manuel, de
once años y miembro del requeté catalán, estaba en la lista de las personas
buscadas junto a su padre. La portera lo escondió detrás de una puerta y, al
preguntarle los patrulleros por los inquilinos del principal, esta dijo que no
vivía nadie en ese piso. Le pidieron las llaves para registrar el piso. Manuel,
que aún no se las había entregado, con disimulo para no ser descubierto, se las
entregó. Así puedo salvar la vida. La familia Sivatte-Algueró huyó hacia
Cascante.
Ya en San Sebastián
Sivatte fundó la Comisión Carlista para Asuntos de Cataluña. Al reunirse con él
José María Cunill Postius -que salvó milagrosamente la vida al no haberle dado
el tiro de gracia después de fusilarlo- fundaron en Zaragoza el Tercio de
Nuestra Señora de Montserrat. Durante la guerra civil colaboró en Frente y
Hospitales, viajando por toda España para atender a los heridos.
Una vez finalizada la
guerra civil era el momento de reconstruir el Carlismo catalán. Durante esos
años hay que destacar su labor en la construcción del Mausoleo carlista erigido
en el cementerio de Montcada y Reixach; la organización del acto en homenaje a
Don Javier de Borbón-Parma tras su liberación del campo de concentración de
Dachau en 1945; la participación el Carlismo catalán en las elecciones
municipales de 1947; y los multitudinarios aplecs de Montserrat. Se le pidió en
más de una ocasión que fundara un diario carlista, independiente de El Correo
Catalán. Sivatte se negó. El motivo era muy sencillo. Había la obligación de
poner en la cabecera del diario la imagen de Franco. Sivatte lo consideraba un
traidor y jamás pondría esa imagen en un medio de comunicación carlista.
En 1949, por discrepancias
con Don Javier de Borbón-Parma, es destituido como Jefe Regional de Cataluña.
Este hecho no impidió que continuara con su labor. Buena prueba de ello son los
encarcelamientos que sufrió él y sus colaboradores por oponerse al régimen de
Franco. La ruptura definitiva con Don Javier de Borbón-Parma tuvo lugar en 1956
y, en 1958 se proclamó la Regencia Nacional Carlista de Estalla (RENCE), con la
cual reivindicó la legitimidad carlista, aquella expresada por Carlos VII en su
testamento.
Su espíritu luchador queda
patente en sus declaraciones durante el Aplec de Montserrat de 1974. Denunció
la traición que el régimen de Franco había provocado a la memoria de los
muertos de la Cruzada, al romperse la unidad católica de España y por dictarse
una ley de educación “socializante”. Acusó
también a Franco de ser el enemigo número uno del Carlismo y de España. Fue
detenido, juzgado y le impusieron una multa de 50.000 pesetas.
El 10 de diciembre de 1970
moría, tras una larga enfermedad, Asunción Algueró, su compañera y confidente a
lo largo de más de cincuenta años. A pesar de sus quehaceres políticos, nunca
dejó de asistir, los viernes por la noche, con ella, a un espectáculo teatral o
al cine. Cuando ella le pidió que pensara más en la familia y menos en el
Carlismo, abandonó toda responsabilidad política y empezó a ejercer de abogado.
Sabedora que el Carlismo era su vida, le pidió que volviera a la actividad y
que ya saldrían adelante.
Después de la muerte de su
esposa escribió estos recuerdos: “Mi actitud en la enfermedad de
Asunción fue la católica tradicional de la familia española, dándole a conocer,
desde que fue irremediable, el inmediato peligro de muerte en que se hallaba. Y
ayudándola a entregar su vida en las manos paternales de Dios, dueño absoluto
de ella, y a morir no sólo aceptablemente sino lo más cristianamente y por
consiguiente lo mejor posible, mediante que supiese su estado real de muerte
inminente; y con la vista continuada del Santo Cristo, su Redentor y Salvador,
y el rezo de las jaculatorias apropiadas, amén de la Comunión diaria”.
En los últimos años de su
vida quiso dejar atado el futuro de RENACE. Se creó un comité secreto que
llevaría las riendas a su muerte. Sivatte quería que su sucesor fuera su yerno
Ignacio María de Orbe Tuero, barón de las Pardiñas de Montevilla. Sivatte en
una conversación le dijo: “Ignacio, Dios me ha dicho que me debes
suceder al frente de RENACE”. Ignacio de Orbe le contestó: “Yo
no he oído nada”.
Mauricio de Sivatte,
marqués de Vallbona, murió en su casa de la calle Avión Plus Ultra -en el
barrio de Sarriá de Barcelona- el 28 de febrero de 1980. Desde hacía varios
años padecía diabetes. Sufrió un coma hipoglucémico complicado con una
insuficiencia renal. En los últimos tiempos necesitaba la ayuda de sus hijas
para poderse mover. La tarde de su muerte lo sentaron en un sillón ubicado en
el salón de su casa. Mientras sus hijas comían vieron, con sorpresa, que se les
acercaba. Al ser preguntado que hacía allí, contestó que deseaba estar con
ellas. Nuevamente en su sillón, a las cinco de la tarde, pidió que lo
incorporaran para ir al cuarto de baño. Mientras lo alzaban, un fulminante
ataque al corazón acabó con su vida.
Juan Vázquez de Mella
escribió unas palabras que son un epílogo a la vida de Mauricio de Sivatte,
pues en ella se concentra quién fue este político carlista. Escribe Vázquez de
Mella: “Los
hombres grandes son aquellos que saben conservar, en una sociedad intangible,
la herencia de la tradición; o los que no sólo la conservan, sino que la
corrigen, o los que, no satisfechos con conservarla y corregirla, la
perfeccionan y la aumentan. Y el más tradicionalista no es el que solo
conserva, ni el que además de conservar corrige, sino el que añade y
acrecienta, porque sigue mejor el ejemplo de los fundadores, no limitándose a
mantener el caudal, sino haciendo lo que ellos hicieron: producir y prolongar
con el progreso sus obras”.
![]() |
César Alcalá |
César Alcalá Giménez da Costa (Barcelona, 1965) es un historiador, político y escritor español. Especializado en la historia del carlismo y guerra civil. Colabora en revistas como Actas, Revista del Vallès, e-noticies.com, La Razón, COPE, Economía Digital, El Catalán. Ha colaborado en el Diccionario biográfico español de la Real Academia de la Historia Giménez da Costa (Barcelona, 1965).
Comentarios